La comunidad es testigo de un acto de profunda injusticia y una vulneración grotesca del principio de igualdad ante la ley. Mientras el sistema judicial se moviliza con celeridad contra un civil por un trágico atropello, cierra los ojos y otorga impunidad a agentes del estado que, en un abuso flagrante de su cargo, provocaron un accidente manejando en estado de ebriedad.

El doble rasero de la justicia veracruzana queda al descubierto:

· Caso 1 – 12 de Agosto

Dos menores son atropellados por un motociclista. Uno fallece en el lugar, el otro queda grave. El área es resguardada de inmediato por la policía municipal, y el caso se canaliza a la justicia legal de adolescentes para que el responsable responda.

· Caso 2 – 10 de Octubre

Oficiales de la policía estatal, supuestos garantes de la seguridad, provocan un accidente manejando la unidad oficial SP-4225 en estado de ebriedad, sin luces y sin usar la torreta. Pese a la gravedad de sus actos, los agentes responsables se encuentran en liberta.

¿Dónde está la proporcionalidad? ¿Dónde está la aplicación imparcial de la ley?

Este contorno es una afrenta a la sociedad y una muestra de la corrupción y complicidad que carcome las instituciones. Se persigue con todo el peso de la ley a un ciudadano, pero se absuelve y protege a los servidores públicos que, embriagados y ocultos en la oscuridad, traicionaron la confianza pública y pusieron en riesgo vidas inocentes.

Exigimos respuestas claras y acciones inmediatas:

1. ¿Por qué los agentes de la unidad SP-4225 no han sido consignados? Su estado de ebriedad, la falta de luces y el no uso de torretas constituyen negligencias criminales.

2. Exigimos a la Fiscalía General del Estado que investigue y ejerza acción penal contra estos oficiales con la misma contundencia con la que se actúa contra los civiles.

3. Exigimos la intervención de órganos de control interno y de derechos humanos para depurar a estos elementos y a sus cómplices dentro de la institución.

4. Condenamos la cultura de impunidad que permite a los policías actuar como delincuentes con placa.

No nos callaremos. No normalizaremos la corrupción.

La sociedad tiene derecho a una policía confiable, no a una que opere como una banda criminal con licencia estatal. La libertad de estos policías ebrios es un mensaje claro: para ellos, la ley no aplica. Es una bofetada a la memoria del menor fallecido y a todas las víctimas de la impunidad.

Llamado a la acción:

• A las autoridades: Su inacción los hace cómplices. Actúen ya o la ciudadanía los señalará como encubridores.

• A la prensa libre: Mantengan la mirada en este caso. Su labor es fundamental para destapar esta cloaca.

• A la ciudadanía: Exijamos juntos justicia. Comparta esta información, haga eco de su indignación.

No hay paz sin justicia. Y no puede haber justicia donde hay un sistema de justicia paralelo para los que portan uniforme.